Personalmente me encantan los viajes de aventura, siento que cada vez que hago un viaje de estos me dan ganas de mandar mi trabajo a la porra y dedicarme a conocer el mundo. Lo sé suena como bastante cliché, pero es que luego de conocer lugares como Iguazú, no hay nada más que puedas decir.

Para llegar a este lugar tienes dos opciones: viajar desde Argentina o desde Brasil; yo llegue por Argentina, pase unos días tomando mate en Buenos Aires, conociendo gente y viviendo futbol, pero mi meta era Iguazú. Hace unos años vi en uno de esos documentales las increíbles cataratas y las volví mí meta, el lugar que tenía que conocer. Luego de un par de años y un vuelo de 1 hora y 50 minutos estaba a las puertas de la selva amazónica Argentina, el cambio fue inmediato, el calor sofocante, el olor a naturaleza y el sol picante fueron mi mejor bienvenida.
Después de instalarme en mi hotel y tomarme la primera cerveza del viaje, tomé un bus para llegar al parque nacional de Iguazú.
Ya en el parque los sonidos de la selva son increíbles, comienzan los primeros avistamientos, pájaros exóticos, culebras con explosiones de colores.

Luego tome el tren de la selva, que me llevaría hasta las cataratas. Para llegar a las caídas hay que caminar a través de un puente sobre el agua y la selva. La caminata aunque larga y agotadora (aclaro esto no tiene nada que ver con mi estado físico que es equivalente al de una larva) estuvo increíble por la cantidad de animales con los que me encontré: tortugas, culebras, roedores peludos que nadie me supo decir de que especie eran y miles de aves, tuve una relación muy profunda con un mono araña que se enamoró de mi botella de agua, nos medimos en un duelo por ella. Al final yo gané, las fotos que pude lograr fueron ¡geniales!
Por fin logre llegar al mirador, una caída de 80 metros me esperaba, “Garganta del Diablo”, un lugar lleno de energía. Pegué un grito que me salió del alma, algunos de los turistas que estaban conmigo me miraron con cara de loco, pero yo simplemente ¡estaba feliz!

Tras un par de horas de ver esta increíble caída decidí hacer el paseo en barco por la parte baja de las cataratas y verlas de cerca, este paseo lo recomiendo 100%, aunque terminé totalmente mojado, no lo cambiaría por nada.
Iguazú se ha convertido en uno de mis destinos favoritos en Sur América.
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